
Para techos previamente brillantes o con leves texturas, una imprimación de adherencia marca la diferencia. Bloquea amarillos de nicotina o taninos con selladores apropiados. Deja secar según ficha técnica, prueba cinta de baja adherencia y confirma que la superficie resista el estarcido sin levantarse.

Rellena microfisuras con masilla flexible, lija en cruz y aspira el polvo fino, que arruina acabados perfectos. Marca el perímetro con láser o nivel de burbuja, y practica el “corte” con brocha angular para lograr aristas nítidas donde más se notan los errores.

Trabajar en altura exige respeto. Usa plataformas estables, revisa topes de escaleras, alterna manos para evitar fatiga y programa pausas. Ajusta la pletina de la lámpara con gancho temporal mientras pintas. Una postura segura mantiene pulso firme y precisión milimétrica en repeticiones delicadas.
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